La Autoestima
 
QUE ES LA AUTOESTIMA

Es el aprecio, la valoración que toda persona tiene por sí misma. Es una visión personal en la que creemos y que a su vez transmitimos inconscientemente a los otros.

LA AUTOESTIMA ES DINAMICA

Se trata de un proceso en constante construcción, y en cada una de nosotras depende de varios factores:

Las creencias que tenemos acerca de nosotras mismas.
Las situaciones vitales que atravesamos tanto en el pasado como en el presente.
Las versiones acerca de nuestra identidad que nos transmitieron y nos transmiten las personas importantes en la vida.
La interiorización que hacemos de los mandatos culturales y sociales.

 

¿PODEMOS MEDIR LA AUTOESTIMA?

Es posible medir la autoestima como la diferencia entre nuestro ideal del yo y nuestro yo real. Es decir, la distancia que existe entre lo que queremos ser, y lo que creemos que somos.
Cuanto más cerca nos vemos a nosotras mismas al ideal esperable, más alta será nuestra autoestima y a la inversa, cuanto más lejos del ideal más baja la autoestima. Cuando nos manejamos con ideales “prestados”, que no son fieles a nuestros deseos, o que no hemos revisado lo suficiente, corremos el riesgo de construir una falsa autoestima.
Si nos valoramos de manera realista, estaremos frente a una autoestima positiva.
Si nos valoramos de manera inadecuada y nos descalificamos, estaremos frente a una autoestima negativa. Y si existe una distorsión en la forma de valorarnos, en el sentido narcisista, estaremos frente a una falsa autoestima.
Nos manejamos en la vida de acuerdo a esa valoración personal, ya sea ésta positiva, negativa o falsa.
Una misma persona puede tener distintos niveles de autoestima en diferentes aspectos de su vida. Así por ejemplo, puede que su autoestima sea positiva en el área intelectual, negativa en el área de las relaciones amorosas y falsa en el área corporal.
El equilibrio en cada una de estas áreas se considera un buen indicador de la salud mental actual de una persona.


LA AUTOESTIMA FUNCIONA DE MANERA QUE:

Condiciona todos nuestros actos.
Es el pilar de todas nuestras relaciones.
Es lo que permite dirigirnos hacia el éxito o el fracaso.
Es energía en el sentido de fuerza motriz generadora de conducta.

 

SI LA AUTOESTIMA ES POSITIVA, PERMITE:

Tolerar las limitaciones, admitir las dificultades. Ser fuertes para enfrentarlas.
Darle dimensión realista a la crítica o desaprobación del entorno.
Sentirse capaz de ser responsable de una misma.
Mantener una imagen corporal adecuada.
Generar recursos internos para enfrentar situaciones problemáticas.
Sentirse capaz de despertar amor y relaciones positivas.
Incrementar la capacidad de conseguir recursos materiales.
Obtener logros intelectuales.
Reconocer, confiar y capitalizar las habilidades personales.

 

SI ES NEGATIVA, GENERA:

Miedos, inhibiciones, angustia, depresión.
Evitación y postergación de las decisiones y problemas.
Autoprogramación para el fracaso y la incapacidad.
Perseverar en conductas erróneas y compulsivas.
Sentirse destinada a sufrir y no merecedora de amor.
Disconforme con la imagen de sí misma.
Aislamiento social.
Rendimiento intelectual y laboral por debajo de la capacidad real.
Generación de vínculos nocivos.

SI ES FALSA, HAY TENDENCIA A:

Intolerancia a la frustración, depresión.
Hipersensibilidad a la crítica y a la opinión del entorno.
Distorsión de la imagen corporal.
Dificultad para generar vínculos amorosos.
Sensación de insatisfacción y de inadecuación en el entorno.
Fijación de objetivos altamente difíciles de cumplir.
Sentirse distinta y especial.
Tener expectativas irrazonables respecto a sí mismo.
Rendimiento intelectual y laboral inadecuado, especialmente por temor a la competencia.

¿POR QUÉ AUTOESTIMA “FEMENINA”?

Cada sociedad y cultura propone modelos ideales acerca de qué y cómo deben ser hombres y mujeres. Estos mandatos funcionan de manera inconsciente para todas las personas de cualquier edad o nivel socio-cultural.
En la actualidad, se han agregado y han habido muchos cambios acerca de los diferentes roles que cumplimos las mujeres, y han sido mayores las exigencias de ajustarse a un modelo de perfección del cuerpo. Pero muy poco se ha modificado en los mandatos tradicionales: tener una pareja, ser el sostén afectivo de toda la familia, hacerse cargo del buen funcionamiento de la casa aún cuando trabaje “afuera”, ser buena hija, buena madre, ser buena…
Cuando la mujer advierte que no satisface esas expectativas “ideales” se produce un deterioro en su autoestima y entra en círculos viciosos: al descalificarse a sí misma y llenarse de culpa, lo único que logra es que los demás también la descalifiquen y le exijan más de lo que puede dar.
Muchísimas mujeres de todas las edades consultan por miedos, inhibiciones, depresiones, dificultades en la relación de pareja, que tienen su raíz en un trastorno de su autoestima.
Algunas sienten que no cumplen con el arquetipo de belleza requerido, otras experimentan culpa por dejar a sus hijos mientras trabajan, están las que se sienten descalificadas por no tener una relación estable, y son varias las que se hallan desorientadas al ganar más que su pareja, ser más inteligentes que él u obtener mayores éxitos intelectuales o sociales.
Se trata de poder revisar los ideales femeninos, valorando aquello que realmente sea necesario preservar y descartando todo lo que, por inadecuado y nocivo, boicotea nuestra autoestima. Podemos realizar los cambios necesarios, y cultivar el amor a sí misma, sin que ello implique una opción egoísta y culpógena.

Es posible, y todas podemos hacerlo.